¿Te mudaste de regreso con tus papás por la pandemia? Aquí 6 consejos para llevar ‘la fiesta en paz’

Cualquiera que haya pasado unas semanas en casa durante la Navidad sabe que no es fácil volver a vivir con tus padres, aunque sea solo por un tiempo. Ya sea que entres por su puerta a los 25 o 45 años, probablemente no pasará mucho tiempo antes de que discutas y les pidas que no te hablen como si fueras un niño.

Una mudanza de regreso a casa de tus papás por la pandemia de COVID-19, un escenario nada raro ya sea por la soledad o por no poder pagar la renta, puede favorecer esas discusiones, especialmente si estás trabajando y no puedes ver a tus amigos.

La incertidumbre que conlleva el tiempo que puedes estar en casa y el estrés por problemas de salud solo aumentan la tensión.

“Vivir con alguien es bastante intenso”, comentó la psicóloga Lucy Maddox. “Obviamente, conoces muy bien a tu familia, pero vivir juntos a diferentes edades es un poco diferente“.

Si las tensiones comienzan a acumularse, es importante tratar de encontrar algunos aspectos positivos.

Por ejemplo, regresar a la casa de tu familia, especialmente si es aquella donde creciste, puede proporcionar una ‘dosis’ de seguridad en tiempos de incertidumbre. No solo se trata de no sentirse en peligro, sino de sentirse cómodo. Ya sea que estés comiendo la sopa de pollo de mamá o durmiendo en la que era tu cama cuando eras niño, cualquier familiaridad ofrecerá una sensación de bienestar.

Ahora, no te avergüences si vuelves a ‘tendencias adolescentes’, remarcó Maddox. Esos olores y objetos que actúan como una ‘manta’ de confort también pueden evocar sentimientos negativos. Antes de que te des cuenta, puedes estar reviviendo la sensación de profunda injusticia que sentiste cuando tenías 12 años y te castigaron por algo que no fue tu culpa.

En estas situaciones, Maddox sugiere respirar profundamente y tratar de no descontrolarse.

“Podemos entrar en modo de reacción en lugar de responder y reaccionar sin pensar a lo que se dice o se hace”, detalló.

¿Quieres algunos consejos para mejorar tu convivencia? Aquí algunos:

Baja tus expectativas y acepta que, probablemente, perderás algo de independencia. No olvides que la pandemia nos ha quitado muchas de nuestras libertades, por lo que no siempre es culpa de tus padres que te sientas acorralado.

Recuerda que tus padres también han cambiado desde que te fuiste de casa. Puede que estén intentando disfrutar de su jubilación y no estarán acostumbrados a tenerte sentado en la mesa de la cocina mirando tu laptop mientras haces home office.

Habla con ellos sobre tus diferentes horarios y necesidades. “A veces es difícil para los padres pensar en ti trabajando”, apuntó Maddox.

Es bueno decir cuándo no quieres que te molesten, o hábleles sobre las áreas de la casa que te gustaría usar. De esa manera, es menos probable que tu mamá aparezca en el fondo de una videollamada mientras está en pijama.

Trata a tus padres como lo harías con un viejo amigo que te ofrece una habitación libre. La mayoría de nosotros probablemente estaríamos agradecidos y regalaríamos un presente, como una botella de vino o dulces. Con los padres, a veces podemos olvidar estar agradecidos.

A medida que creces, no es raro que de vez en cuando creas que conveniente darle un consejo a tus padres. Algunos de mis amigos me han dicho que les preocupa que sus papás se expongan al nuevo coronavirus, pero decirles a mamá y papá qué deben de hacer puede ser difícil, creando otra fuente de conflicto.

Para ayudar a evitar que las cosas se salgan de control, ofrece evidencia neutral sobre los riesgos. Maddox recomienda dejar en claro a los padres que la preocupación es sobre su salud, no sobre el control.

“Es mejor decir ‘me preocupa cuando sales a la tienda sin cubrebocas’ en lugar de simplemente decirles que se pongan uno”, añadió la psicóloga.

Maddox sugirió suavizar el tono al imaginar que estás hablando con un amigo o jefe. Con nuestros padres, nos faltan los tipos de filtros que empleamos al interactuar con los demás, por lo que nuestras palabras pueden ser demasiado duras.

“Con un jefe, podrías decir, ‘opino diferente aquí’ o ‘¿has considerado esta opción?’. Es un poco más neutral. Con los padres, a veces nos dejamos llevar y decimos ‘creo que tú deberías hacer esto'”, subrayó.

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