En EU ya no quieren tener hijos y eso es una mala noticia para la economía

Los pandas y los rinocerontes blancos no son las únicas criaturas que no logran aparearse en cautiverio. La idea de que los humanos copulan cuando no tienen nada más que hacer, la teoría según la cual nueve meses después de un apagón hay un repunte en la natalidad, comienza a circular después de los desastres, pero el ‘baby boom’ nunca se materializa.

La pandemia del coronavirus generó predicciones de que el confinamiento en casa terminaría en más embarazos. Sin embargo, lejos de tener más hijos de lo habitual, los estadounidenses esperan menos.

Las parejas están tomando decisiones que, en conjunto, podrían resultar tan importantes para la salud a largo plazo de la economía como las que se toman en Washington. Menos niños ahora significa menos consumidores, trabajadores y contribuyentes.

El demógrafo Wolfgang Lutz advirtió en 2006 que las naciones europeas estaban en riesgo de caer en una “trampa de baja fertilidad” en la que hay menos mujeres en edad fértil y el bajo crecimiento de la población reduce el crecimiento económico, fomentando un pesimismo que afecta la tasa de natalidad. Dinamarca, entre otros, se ha tomado en serio el mensaje de Lutz. Un anuncio publicitario invita a los daneses mayores a enviar a sus hijos de vacaciones para conseguir “un nieto nueve meses después”.

Cuando Lutz hizo la advertencia, EU no tenía esos problemas, registraba una tasa de fecundidad total de 2.1 hijos por mujer, lo que los demógrafos llaman la tasa de reemplazo, frente a 1.5 para la Unión Europea. Ahora que la tasa de Estados Unidos está por debajo de 1.7, el reemplazo poblacional ya no está asegurado.

Planificar una familia es un ejercicio de números que tiene en cuenta la edad de la futura madre, el acceso al cuidado infantil asequible, los costos de las universidades, los ingresos y la seguridad laboral.

El Guttmacher Institute encuestó a unas dos mil mujeres estadounidenses a fines de abril y principios de mayo y encontró que el 34 por ciento quería postergar el embarazo o tener menos hijos como resultado de la pandemia. Solo el 17 por ciento dijo que le gustaría adelantar el embarazo o tener más hijos.

En junio, la Brookings Institution publicó un estudio que predice que EU se encamina hacia “un gran descenso de la natalidad”. Sus investigadores pronosticaron que en 2021 habrá entre 300 mil y 500 mil niños menos nacidos de los que habrían nacido de no ser por la crisis, lo que equivale a una disminución del 10 por ciento con respecto a 2019. Eso significa que es probable que la cantidad de niños que nunca nacieron supere al número de estadounidenses que han muerto a causa de COVID, una cifra que hoy asciende a 160 mil. El efecto sobre la población también será más duradero: los bebés que no están naciendo habrían vivido hasta el siglo XXII.

Los demógrafos advierten que muchos de los nacimientos que se aplazan nunca se concretan. “Cada vez que las personas deciden retrasar el momento para tener su primer hijo o su siguiente hijo, alguna proporción terminará sin tenerlo en absoluto”, apunta Karen Guzzo, profesora de sociología en la Universidad Estatal de Bowling Green y directora del Centro de Investigación Familiar y Demográfica.

En la segunda mitad del siglo XX, el patrón en EU y en otros países era que la fertilidad tendía a caer en recesiones y luego se recuperaba cuando la economía mejoraba. Los demógrafos proyectaban que eso mismo ocurriría tras la recesión de 2007-2009.

Pero el patrón se rompió.

Los sondeos de Wedding Report muestran que poco más del 60 por ciento de las bodas programadas para 2020 se han pospuesto. Eso seguramente retrasará la decisión de formar una familia.

Aunado a ello, cuando estalló la pandemia, los proveedores de anticonceptivos y métodos de largo plazo informaron un aumento. Según la Dra. Gillian Dean, directora de servicios médicos de Planned Parenthood Federation of America, la demanda de píldoras abortivas también ha aumentado.

Para los ambientalistas la baja de nacimientos podría ser positiva para el planeta. Cada consumidor de EU produce tres veces la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero que un consumidor chino, según un informe de 2019 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Para la economía, un menor número de futuros trabajadores supondrá una carga mayor para cada uno en la manutención de los futuros jubilados.

Cuando la pandemia termine, muchos de los factores que han empujado a la baja las tasas de fecundidad en Estados Unidos seguirán vigentes, como un mercado laboral que penaliza a las mujeres por tener hijos y el alto costo de las guarderías, la educación y el seguro de salud. Las guarderías son particularmente importantes para las parejas que ya tienen un hijo, porque son más conscientes de la problemática, dice Guzzo de Bowling Green: “En algunos estados, las guarderías son más caras que la universidad”.

Cualquier intento de adivinar el futuro de la fecundidad se complica por el hecho de que existen formas de medirla, y a veces se contradicen entre sí.

El hecho de que la tasa de fecundidad total haya fluctuado de forma tan pronunciada sugiere que existe al menos una posibilidad de que su siguiente movimiento sea ascendente.

Es lo que esperan los fideicomisarios de la Seguridad Social. Su informe anual de 2020, elaborado antes de la pandemia, hace una proyección intermedia de que la tasa de fecundidad total aumentará a 1.95 para 2029 y luego permanecerá allí hasta 2095, el final del periodo de proyección.

Más allá de la presente crisis, es posible que las mujeres jóvenes tengan la intención de tener hijos a edades más avanzadas que sus madres o hermanas mayores. De ser así, eso no se reflejaría en la baja tasa de fecundidad total actual. La tasa de fecundidad total es la cantidad de hijos que una mujer hipotética tendría a lo largo de su vida si su probabilidad de tener un hijo en cada año de vida coincidiera con la tasa de natalidad actual para las mujeres de esa edad.

Por el contrario, la tasa de fecundidad completa, más fácil de entender, expresa el número de hijos realmente nacidos durante la vida reproductiva de las mujeres. Ese número se ha mantenido alto. Las mujeres que actualmente tienen 49 años han tenido 2.1 hijos en promedio, una tasa un poco más alta que la de las mujeres de 49 años de hace unos años.

Peter Coy con la colaboración de Alexandre Tanzi y Maeve Sheehey

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