En Baja California muere en los hospitales uno de cada dos pacientes con COVID-19

La mitad de los pacientes de COVID-19 que van al hospital en el estado fronterizo de Baja California mueren, lo cual muestra una tasa alarmante que expertos atribuyen a personas que esperan demasiado para solicitar el ingreso porque temen las malas condiciones de los hospitales.

“Ven a los hospitales como lugares donde se enfermarán, no mejorarán”, dijo Jonathan Prieto, quien formó parte del equipo de respuesta de Médicos sin Fronteras en Baja California.

La tasa de mortalidad en la demarcación es del 49 por ciento, la más alta en México, según muestra un análisis de datos gubernamentales. El estado de Guerrero no se queda atrás con un 47 por ciento. En todo el país, el promedio es del 36 por ciento.

La mayoría de los países no tienen datos comparables. En abril, en el apogeo de la pandemia en la ciudad de Nueva York, dos de sus hospitales encontraron que el 39 por ciento de los admitidos con el virus murieron, según un estudio publicado en The Lancet.

En el mejor de los casos, los hospitales públicos en México carecen de equipos básicos, medicamentos y personal, y eso ha provocado que muchos se mantengan alejados el mayor tiempo posible. Prieto dijo que estaba gratamente sorprendido de que los suministros básicos hayan estado generalmente disponibles en Baja California y Guerrero.

Los datos también muestran que Baja California, que es donde se ubica Tijuana, la ciudad hermana de San Diego, tiene la segunda tasa de mortalidad más alta del país por cada cien mil personas.

México tenía 338 mil 913 casos confirmados del virus y 38 mil 888 muertes hasta el sábado. Tiene el cuarto brote más mortal detrás de Estados Unidos, Brasil y el Reino Unido. Dadas las bajas tasas de pruebas del país, es probable que el número real de infecciones totales sea sustancialmente mayor.

El gobierno, como muchos en todo el mundo, ha ofrecido mensajes mixtos a quienes se sienten enfermos. En los primeros días de la pandemia, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que la gente debería quedarse en casa y solo ir a hospitales en caso de emergencia. Más tarde, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, llamó a cualquiera que presente síntomas a buscar atención.

“La mayoría de los pacientes que ingresan ya tienen insuficiencia respiratoria”, dijo Yanet Cortes, una enfermera del Hospital Juárez en la Ciudad de México. Y si los pacientes requieren un ventilador, no siempre se garantiza que la persona que lo opere sepa cómo usarlo porque muchos trabajadores del hospital son nuevos empleados, dijo Prieto.

En el estado de Guerrero, Prieto estima que algunos hospitales perdieron hasta el 40 por ciento de su personal en los primeros días. Algunos se fueron porque estaban en grupos de riesgo, otros se enfermaron y no han regresado, dijo Prieto. Lo mismo sucedió en Baja California y, aunque el gobierno implementó programas de contratación para compensar las pérdidas, muchos de los recién contratados son recién graduados con poca experiencia.

La Secretaría de Salud de Baja California no respondió a los correos electrónicos y mensajes que le fueron enviados al respecto.

En todo el país, la mayoría de los pacientes que mueren en hospitales nunca llegan a las unidades de cuidados intensivos, según muestran datos del gobierno. A nivel nacional, el 88 por ciento de los pacientes hospitalizados que mueren lo hacen en camas generales y solo el 12 por ciento en las unidades de cuidados intensivos (UCI).

“Es mejor no transferir a un paciente a la UCI cuando no hay esperanza para ellos”, dijo Cortés.

La cultura también juega un papel en las altas tasas de mortalidad hospitalaria, dijo Cortés. Las personas prueban todo tipo de remedios caseros antes de buscar atención.

Una fanática de los remedios caseros es Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, quien en junio dijo que no necesitaba usar una máscara porque estaba usando gotas de “nanomoléculas cítricas” que la protegían.

“Son productos maravillosos”, dijo en una entrevista de radio, y agregó que se los había dado a sus colaboradores y a los gobernadores de Querétaro, Hidalgo y Tabasco. Los dos últimos dieron positivo al coronavirus en marzo.

El grupo de Prieto se centra en disipar mitos y mostrar a las personas las mejores prácticas en el lavado de manos, así como en enseñar a los trabajadores de la salud cómo manejar correctamente el equipo de protección personal.

“Tenemos que reducir el miedo, esa es nuestra prioridad número uno”, dijo.

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