Banorte y Santander sufrirán más los efectos de Covid-19: Credit Suisse

La rentabilidad de los grandes bancos se reducirá en los próximos tres años, pero la crisis de 2008-09 enseña que el mayor riesgo por venir está en las tarjetas crédito.

La rentabilidad de los bancos mexicanos se verá reducida en los próximos tres años por la contracción económica provocada por el coronavirus, con una reducción de sus carteras y el deterioro de su mezcla de créditos, además de un aumento de costos de cobertura de riesgo y una mayor presión sobre sus márgenes, señala Credit Suisse, quien centra su análisis en Banorte, Santander e Inbursa.

El área de análisis del grupo financiero rebajó sus estimados de ingreso neto de estos tres bancos este año y para 2021, y advirtió que vendrán más revisiones a la baja. “Vemos a los bancos entrando en un nuevo ciclo de bajos retornos de capital, apenas cruzando el umbral de los dos dígitos con 10.3% en promedio este y el próximo año, comparado con 15.6% del pronóstico previo”, dice la correduría.

El banco suizo toma de referencia en su análisis la crisis financiera iniciada en 2008, cuando el PIB de México se contrajo 5.3% en 2009, para luego crecer 5.1% el año siguiente, solo que ahora el pronóstico del FMI es que la economía decrecerá -6.6% este año y la mejoría esperada para el año entrante es de 3%.

Destaca que esta crisis será peor para la rentabilidad el sector bancario mexicano, que la recuperación por tanto tardará más y que el mayor riesgo está en el segmento de tarjetas crédito, y en la revisión de los casos encuentra que, al igual que en la crisis financiera de hace 12 años, Inbursa podría salir mejor librado que otros bancos, por su mezcla de cartera y manejo de riesgo.

Los bancos mexicanos llegan a ambas crisis en condiciones similares, señala la firma, así que la lección de la crisis financiera radica en que los retornos de capital se mantuvieron deprimidos por más de tres años, con una reducción cercana a 300 puntos base (o 3%), y en que la rentabilidad se vio afectada por un largo periodo de bajas tasas de referencia, lo cual puede repetirse esta vez en la medida en que el declive en el diferencial de tasa interbancaria implica un descenso similar de las tasas comerciales.

La crisis actual será peor para México que la de hace 12 años, considera Credit Suisse, partiendo de una caída de 9.6% del PIB y una trayectoria de recuperación económica en forma de L, y no de la esperada U, además de que tomará a los corporativos más apalancados, con una relación deuda/flujo operativo de 1.9 al final de 2019, contra 1.2 en 2007. “La ausencia de un apoyo fiscal significativo, un diferenciador respecto de países similares en Latinoamérica y el mundo, aumenta el riesgo de una mucho más dolorosa y lenta recuperación con consecuencias potencialmente peores para la rentabilidad (de los bancos)”.

Inbursa no es inmune a la crisis de los bancos, aclara, pero sí es el menos vulnerable dada su mezcla de créditos más “defensiva” que sus pares, alta provisión de reservas y base de capital e indicadores de liquidez muy superiores a la media en su sector.

Santander, por el contrario, es el más afectado, estima Credit Suisse, por su alta dependencia del negocio bancario y alta exposición a los segmentos de población más afectados por los efectos económicos de Covid-19, lo que conducirá a un declive en las predicciones de ganancias.

Por su parte, añade, Banorte tiene un precio poco atractivo considerando que el entorno será de bajo retorno de capital en los próximos años y un mayor riesgo de que los márgenes netos se compriman y requieran mayores reservas corporativas.

Credit Suisse estima que el pronóstico de ingresos de Banorte y Santander en el periodo post crisis será similar a la post crisis de 2008, aunque pone de relieve el riesgo de caída considerando que el comportamiento de la economía será diferente, sobre todo cuando su estimación de caída del PIB es de 9.5% en 2020. “Adicionalmente, la tímida respuesta fiscal del gobierno federal aumenta el riesgo de una recuperación en forma de L y no de U como ocurrió luego de 2008”, indica.

Qué sucedió en la post crisis de 2008

Credit Suisse señala que la demanda de crédito cayó considerablemente el primer año post crisis, en 18%, seguido de un declive cercano a 4% el año siguiente. El crédito de tarjeta encabezó la caída, con 24% y 14% en los siguientes 12 a 14 meses de la crisis, mientras que las hipotecas crecieron a una tasa menor y los préstamos comerciales registraron un crecimiento modesto en la medida en que los bancos le quitaron mercado entre las grandes compañías a los mercados institucionales de deuda, lo que compensó en más del doble la caída de doble dígito en los préstamos a las pequeñas y medianas empresas.

En cuanto a la calidad de los activos de los bancos, el costo de administrar el riesgo y la tasa de los préstamos vencidos aumentó 42% en el año siguiente a la crisis, tanto en tarjetas de crédito como en líneas de crédito no revolvente.

En hipotecas, dice la correduría, el costo de riesgo se incrementó 55% en los primeros 12 meses que siguieron a la crisis y se mantuvieron en niveles altos en los siguientes dos años, en tanto que en el segmento comercial aumentó cerca de 3 veces en los primeros 12 meses respecto de los niveles previos a la crisis.

El grupo financiero suizo señala que la tasa de referencia también cayó 8% en el año 1 post crisis, a lo que siguió una modesta recuperación en los siguientes dos años, para llegar al año 3 con un comportamiento anualizado de -1.9%. El movimiento de las tasas de interés de los bancos fue similar, con 10% de declive en el primer año y 0% en el año 3 en términos anualizados.

En consecuencia, dice Credit Suisse, la rentabilidad de los grupos financieros se redujo 81 puntos base en el primer año y el retorno de capital se mantuvo bajo en la medida en que acumularon una contracción de 171 puntos base en los años 2 y 3.

La prolongación de la política de relajación monetaria llevó más lejos la compresión de los márgenes de ingreso neto e impidió la recuperación de los retornos de capital cuando los costos de riesgo se normalizaron.

En el caso de Banorte, el retorno de capital cayó 727 puntos base en el año 1 como grupo financiero y 778 puntos base en el caso solo del banco, y se mantuvo bajo por varios años.

En un comparativo entre bancos, dice Credit Suisse, es de hacer notar que Santander México terminó con una contracción en su portafolio de créditos mayor que Banorte y que el sector financiero en su conjunto en ese periodo post crisis financiera, mientras que Inbursa tomó ventaja de las condiciones del mercado e incrementó el total de su portafolio más de 20%, impulsado principalmente por los grandes clientes corporativos, los créditos a las compañías estatales y los créditos para adquisiciones.

Santander fue sometido a una significativa re clasificación de riesgo en su portafolio de crédito en comparación con Banorte y el sector bancario, para lo cual se tuvo en cuenta el deterioro más significativo de la calidad de los activos, resultado de su estrategia comercial agresiva, mientras que también tenía un declive mayor en el segmento de crédito comercial debido a una mayor participación en el segmento pyme y los mercados promedio.

En calidad de activos, Santander quedó detrás de Banorte en el segmento de consumo, pero lo superó en el comercial, tomando en cuenta el mejor desempeño de las grandes compañías. Inbursa fue el ganador mostrando el menor crecimiento en el costo de riesgo frente a sus pares.

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